COMENTARIO GENERAL

CONTACTO:

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Instagram y Twitter: @Los154Sonetos 

QUÉ Y CUÁNDO:

Versión propia al español de los 154 sonetos conocidos como The 1609 Quarto edition, obra escrita por William Shakespeare. Cada sábado a las 12 del mediodía, hora de la ciudad de Londres, se publicará una nueva entrada.

EL MOMENTO:

Nos encontramos en la época Isabelina, a caballo entre los siglos XVI y XVII. Es uno de esos momentos de la historia cuando Natura, madre de todos, inconforme con su bondad, lo es más. Así permitió que tres caballeros, relámpagos en el cielo, compartieran igual momento en diferente lugar de nuestro occidente.

España, Francia e Inglaterra; novela, ensayo y teatro; Miguel de Cervantes, Michel de Montaigne y William Shakespeare. Como suele ocurrir con los grandes cambios, los que trastocan las montañas y el fondo de las cosas todas, nadie se percató.

Se sabe que Shakespeare leyó a Montaigne y que Shakespeare y Cervantes murieron el mismo día, pero en desigual fecha (el calendario Isabelino tenía unos días de diferencia con respecto al calendario Juliano) Coincidencias en los números, tan del gusto de la época, coincidencias en las fechas, coincidencias en los hombres sobre la tierra. Siempre el musical, redondo y filosófico tres, clave secreta de la poesía. Los tres exploraron el sospechoso tráfico que existe entre lo que sentimos, lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Supieron amar sus propias lenguas, las artes de Italia y el vino greco-latino.

Fueron tiempos en los que el hombre creyó con enorme fuerza lo que se le enseñó a creer. Muchos abrigan la repetitiva y peligrosa idea de poseer un dios superior al del otro; los eternos demonios allí están. Cada uno parece creer que su perspectiva lo es todo, la suya individual. Entre 1598 y 1612 George Chapman completa la primera traducción al inglés de la obra completa de Homero. En 1609 James I ha ocupado el trono por seis años, se firma una tregua con España por doce años, Galileo construye el telescopio, Cosimo II deviene Gran Duque de Tuscany, y se inicia la construcción de la mezquita en Estambul. Tal es el momento de los sonetos.

EL MONUMENTO:

Los sonetos son la dulce crónica
de la conquista del apretado tiempo 
en medio de una batalla en la que ama,
el mundo, estar envuelto: las batallas de amor.
.
El tiempo que dominas porque Natura 
entre la bondadosa entrepierna te trajo
con él. Y lo dominas por el lapso
en que vienes a escribir tu vida.
.
El tiempo que te domina más tarde
o más temprano, pues esto es reyerta
siempre pendiente. Sobre la tierra
todo será ceder antes o después.
.
Y he aquí la batalla: al tiempo dominar
dominado, mientras recorres los sonetos.
AA

LOS SONETOS:

Los sonetos de Shakespeare son cenit de la literatura lírica de todos los tiempos. También, por diversas razones que en este comentario general no recorreremos (existe abundante material disponible sobre este punto), están plenos de enigmas y ambigüedades, tanto como la propia existencia de nuestro autor. En su momento circularon previamente varios sonetos en manuscrito (138 & 144). Thomas Thorpe publicó la edición completa de los sonetos en 1609, conocida como The 1609 Quarto edition. Se ha dicho de esta edición que es pirata y probablemente obtenida por Thorpe vía subterfugio o robo. En esta época no existían leyes que protegieran la propiedad intelectual. Más tarde, en 1623, Heminge y Condell publicaron la primera edición de las obras de Shakespeare, llamada The First Folio edition, esta edición no contenía los poemas. Como hombres de teatro, ellos se interesaban principalmente en el teatro, además, la obra poética narrativa ya había sido impresa en vida de Shakespeare. 

Shakespeare es el gran poeta interesado en los asuntos prácticos de la vida, como el éxito, ganar dinero y asegurar que las eras que vendrían guardaran un definitivo recuerdo de su obra impecable. 

Al leer su obra, se puede sentir de pronto la sonrisa que a menudo se convierte en carcajada pura en medio del acto de la creación. Hay un hombre allí que se divierte dando forma a múltiples significados (como en CXXXV & CXXXVI — 135 & 136), creando piezas en donde el juego con la repetición de palabras y el contenido, ofrece máxima complejidad, incluso para el lector de habla inglesa. Brillante, astuto, divertido, sensual y juguetón, así podemos imaginarlo. 

También es fácil imaginar un público (entre los que al parecer pocos sabían leer y escribir, pero la mayoría podía escuchar), divirtiéndose y sufriendo con picardías y amores deshechos, historias bien y simplemente contadas, en términos comprensibles, de nuevo, por la mayoría de aquellos tiempos. Nos agrada sospechar que los sonetos que circularon previamente a la edición de 1609 (138 & 144) lo fueron intencionalmente, por picantes y convenientes, para llamar la atención.

Eso explicaría el “Neuer before imprinted” de la edición de 1609. ¿Por qué colocar tal aclaratoria en un libro que se edita por vez primera? Ya sabemos que Will era un poeta con sólido sentido comercial, que sabía engendrar el éxito. Se habría tratado, según esta hipótesis, de una “campaña de intriga”. Y es que los 138 & 144 son en verdad, entonces y ahora, picantes.

ESTRUCTURA:

Nos enfrentamos a 154 textos, los cuales se acepta estructurar de la siguiente forma:

  • Dedicados al amigo (1 — 126)
  • Dedicados a la dama oscura (127 — 152)
  • Que han sido recogidos de la Antología palatina (153 — 154)

Luego, importa ir a una segunda capa para captar mejor el todo:

  • Sonetos de procreación (1 — 17)
  • Océanos de (relativa) armonía (20 — 32)
  • De los poetas rivales (76 — 86)
  • Los dos (no) sonetos (99 & 126)
  • Sonetos de separación ( 36, 39, …) 
  • Poemas de ausencia (43 — 52, excepto 49)

Y aun hay aquí y allá, una tercera capa de 2, 3 o 4 sonetos que representan micro-unidades conceptualmente redondas y perfectas (aunque a veces adornadas por sospechosas inconsistencias), cuya deliciosa fragancia el lector sabrá gustar.

 DE QUÉ TRATAN:

La belleza y excelencia de los sonetos nos muestran los diversos acentos que rondan al amor que repentinamente nos invade y conmueve profundo la psique, sin que la razón, aburridamente ordenada y siempre intentando lo que cree conveniente, logre salvarnos de entrar en esta marea de pasión, tranquilidad, placer, dolor, celos y rabia que puede traer consigo Eros, “el general del ardiente deseo” (S. CLIV) y el más poderoso de los maravillosamente humanos dioses griegos.

Entonces investimos el objeto de nuestro amor de tal forma, que los ojos no verán en ningún otro ni en nada, mayor gracia ni encanto, ni nada será a la vez más capaz de darnos, simultáneamente, placer y sufrimiento sin límites, como con indecible belleza y profundidad nos dice Shakespeare a lo largo de estos 154 sonetos.

Shakespeare echa mano constantemente a cinco lenguajes, con maestría, demostrándonos cómo un grande poeta vuela alto y tiene los pies en tierra, a la vez: amor, naturaleza, comercio, guerra y legal.

Del amor ya hablamos arriba y regresaremos. Pero, además, nos encontraremos envueltos ya desde el primer soneto en un mundo de transacciones comerciales: ahorrando y malgastando, pagando uno y recibiendo diez, llenando o vaciando el inventario de nuestra tienda. También ocupando terrenos, ganando y perdiendo batallas, observando cómo el corazón y los ojos se enfrentan y luego bajo recelosa estrategia, se combinan. Más tarde o más temprano, como reza una antigua maldición, a menudo entre abogados nos veremos, y, de la naturaleza, dan cuenta las numerosas referencias a las estaciones, jardines, al placer de las flores que aroman y que pueden perdurar si se destilan, a la belleza que se pierde de las flores silvestres, cuyo inexistente aroma tristemente no puede perdurar en ningún pomo, y yacen olvidadas. Por su sino sepultadas. En fin, el universo y la astronomía.

LOS SONETOS Y LOS TIPOS DE AMOR:

Los primeros 126 sonetos están dedicados al amor al amigo. Se trata aquí de un “amor puro”, devoto. La conducta de este amigo, sin embargo, no se corresponde con la visión de trascendencia en la tierra del poeta, que en una primera etapa (S. I – XVII) de la obra está guiada por la procreación del hijo, como fórmula. Llegaremos luego a la idea del dominio de las eras y del tiempo que la obra impecable del poeta supone, pues, ahora lo sabemos, ni la noticia de la hermosa mejilla de Helena, ni la valentía del pecho invencible de Aquíles, ni el poder inmenso de Jerjes, habrían llegado hasta el siglo XVI de Shakespeare, ni a este XXI, si Homero y Herodoto no hubiesen dejado obra escrita, en primer término, y la Fortuna no hubiese hecho su parte.

La amistad aquí es un sentimiento que expresa amor entre iguales, cuando entre estos iguales tiende a no existir de por medio voluptuosidad, ni competencia, ni el provecho, ni ningún interés público o privado, sino el solo placer de compartir lo bueno y lo útil, y, por tanto, lo bello.

El segundo grupo, del soneto 127 al 152, describe el tipo de amor encaprichado, voluptuoso, que puede un hombre sentir hacia una bellísima, apasionada, astuta y sabiamente manipuladora mujer, la cual parecen compartir ambos amigos. Es un tipo de amor manchado, incluso corrupto, por la atracción sexual. Esta amante sabe producir y ejercer gran poder sobre el poeta. El poeta sufre y se somete esclavizado; en ocasiones se lamenta, luego se despecha, y la ofende en otras. Es la pesadilla de la cual algunos habrán probado gotas y otros océanos, independientemente de la época y de cuantos botones de celulares presionemos: el amor insuflado por Eros, sensual, que se tuerce, placentero, traicionero y sufriente.

En este punto no podremos escapar a un asunto sobre el cual cantidad de páginas se han escrito: la supuesta homosexualidad o bisexualidad del maestro. Hay que tomar posición pues la perspectiva que se adopte va a reflejarse, si se es consistente, en el texto traducido al español. Dicho esto, dos comentarios: (a) En esta materia, sin excepción, todo el mundo especula, pues no hay documento o prueba (de la que se tenga noticia) que confirme una posición o la otra, y (b) Nos parece absolutamente irrelevante cuáles fueron o son las preferencias sexuales de quienquiera que sea. No está claro cómo este dato disminuye una obra gigante, o aumenta una obra enana. Interesa la obra.

Lo que se sabe positivamente: en tiempos de Shakespeare no existía el concepto de “homosexualidad”, ni palabra para designar tal preferencia, obviamente. Un hombre cualquiera podría haber amado eróticamente a otro, está claro, pero no era tratado como un género distinto y definitivo; similar a la antigüedad clásica ocurría. El soneto XX en todo caso parece dejar claro el asunto con respecto a la condición heterosexual del poeta.

EL TEMA BÍBLICO:

Mención aparte merece el tema bíblico, constituido por cantidad de referencias que se entretejen a lo largo de la tela de los sonetos. Se trata de palabras o frases que, discretamente, apuntan a textos bíblicos y litúrgicos y que irrumpen de pronto entre los 2 mil y tantos versos que, esperábamos, estarían dedicados al amor.

El asunto religioso en los sonetos de 1609 es complejo, introducido probablemente por Shakespeare para un círculo de personas informadas y capaces entonces de establecer las conexiones, pues, se sabe, comprender es conectar puntos. Este es un teatro no para cualquiera, antes y ahora. Para una discusión profunda y apasionante de este punto, recomendamos ver G. R. Ledger en sus Introductory notes, sección de bienvenida de la página http://www.shakespeares-sonnets.com/ 

Nosotros, siguiendo a Ledger, insistimos en leer los sonetos como poemas de amor, como siempre han sido considerados. Obra plena de giros psicológicos, fascinante y a menudo enigmática, ya compleja en abundancia. Rica en humanidad.

TRADUCCIONES:

Existen unas quince traducciones al español, lamentablemente no disponemos de todas, pero a todas hay que agradecer su aporte a las que vienen. ¡Una misma y única fuente genera tan diversas versiones! En alemán, para poder comparar, hay más de cien. Ignoramos cuántas habrá al italiano y al francés.

En cuanto a la forma, en poesía, se sabe, una excesiva fidelidad literal, significa una infidelidad extrema a la poesía. Por esta razón vemos dos diferentes modos adoptados por diferentes traductores: verter en prosa el texto original, o enfrentar la forma poética. La segunda, la forma poética, deberá resolver el problema del endecasílabo inglés con palabras y estructuras que en la lengua española son más largas, dando como resultado versos mayores al endecasílabo. El castellano tiende a ser un treinta por ciento aproximadamente más largo que el inglés (IBM Globalization Guideline A3: UI expantion) Según esto, El retrato de Dorian Gray, por ejemplo, tendrá en castellano unas treinta páginas más por cada cien del original.

Por último, no seremos nosotros quienes logremos vencer en nuestro idioma la perfecta rima del eterno maestro. No pudimos evitar el verso blanco.

Armando Aponte

 

 

 

 

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