Soneto LXI (61)

¿Es tu deseo mantener mis pesados parpados
abiertos frente a la noche cansada?
¿Que mi quietud se rompa mientras sombras
que te simulan engañan lo que veo?
.
¿Es tu espíritu lo que envías desde
donde estas lejos a vigilar mis actos?
¿A encontrar vergüenzas y horas indolentes
a la medida y tenor de tus celos?
.
No, tu amor, aunque mucho, no es tan grande, 
Es el mío que mantiene mi ojo despierto;
Mi propio puro amor que mi descanso vence
para ser por siempre el guardián de tus actos.
.
Por ti yo vigilo, mientras tú compartes vela
en lugar lejano, con otros, demasiado cerca.

Comentario:
El análisis de los celos comenzó en 57 y continua en 58 y 61, quedando el 60 en medio como pieza de relojería. Las traiciones continúan. Los celos continúan.
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