Soneto LX (60)

Como las olas hacia la costa de roca
así nuestros minutos se apuran hacia su fin,
cada uno cambiando lugar con el que vino antes;
Se baten unos con otros en laborioso trajín.
.
Al principio un mar de luz nos recibe
y ungidos hacia la madures venimos.
Una vez aquí, nos enfrentan torcidos eclipses
y el Tiempo la confundida entrega desdice.
.
Contra la juventud el Tiempo dispara
y ahonda surcos sobre la hermosa frente,
se alimenta de los prodigios que Natura exhibe
y nada queda en pie, solo la hoz que poda.
.
Mi verso cantando tu valor quedará por siempre,
poco importa cuán cruel su mano el tiempo extienda.

Comentario:
Meditación sobre la condición mortal. Apenas el valor del amigo sobrevivirá en estas líneas al trabajo de Tiempo (con mayúscula, aquí representado como una fuerza, con individualidad propia, como Natura)
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Una respuesta a Soneto LX (60)

  1. Francisco Gonzalez dijo:

    Andando caminos de vida, el tiempo detiene el paso para frenar lo andado sin tropezar con el caminante, cuya vida ha terminado sin tan siquiera su tiempo haber pasado.

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