Soneto XLVII (47)

Entre mis ojos y corazón se ha firmado un pacto
Y ahora cada uno, si puede, favorece al otro,
Cuando mis ojos sienten fatiga por miradas
O el corazón enamorado se sofoca de suspirar tanto.
.
Con un cuadro de mi amado mis ojos festejan
Y al banquete allí pintado a mi corazón invitan;
Otras veces mis ojos son del corazón invitados
Y en pensamientos de amor las partes se encuentran.
.
Entonces, sea por tu imagen o por mi amor,
Aunque ausente estás siempre presente.
Tú no lejos de mis pensamientos podrás moverte
Y yo constante estoy con ellos, y ellos contigo.
.
O, si duermen, tu imagen a mi vista despierta
Y llama a mi corazón para general delicia.

Comentario:
Este soneto hace un par con el anterior. Los ojos y el corazón toman nota de que pueden ganar más en paz que en guerra y firman una tregua, no por la paz en sí, sino para aumentar cada uno el goce de su “visión”. El mar está tranquilo, entre tormentas de intereses opuestos, pero tranquilo.
Se puede entender a los cinco sentidos humanos como “fuerzas naturales”, pre-humanas, que buscan su satisfacción, saciar sus apetitos instintivos. Son una parte natural que permanece en nosotros, son Dionisio. Su naturaleza semeja a Puck y a las fuerzas del mundo de las hadas del Sueño de una noche de verano. Son fuerzas reales, no son metáforas. Son verdad. Estas fuerzas viven en el mundo de nuestra psique y los antiguos griegos se encargaron los primeros de documentarlas, a través del instrumento profundo de la Tragedia griega antigua como significación imaginaria. Grandes pensadores, como Sigmund Freud y Cornelius Castoríadis, entre otros, estudiaron 20 siglos después en profundidad esta conexión. Shakespeare bebió de la fuente greco-latina.

  John Florio, primer traductor al Inglés de los Ensayos de Montaigne en 1603

Soneto XLVII, versión de Gustavo Falaquera:

Ojos y corazón en mí han firmado un pacto
y ahora cada uno favores hace al otro:
cuando sienten mis ojos hambre de una mirada
o el corazón amante se ahoga en sus suspiros.
.
Un cuadro de mi amado regalo es de mis ojos
y al pintado banquete al corazón invitan;
Otras veces mis ojos mi corazón ocupan
y allí en sus pensamientos participan de amor:
.
Así, bien por tu imagen, bien por mi mismo amor,
aunque te ausentes, siempre presente estás conmigo;
Pues no te has de alejar más que mis pensamientos
y yo estoy siempre en ellos, y ellos están en ti;
.
O, si duermen, tu imagen, que a la vista mantengo,
mi corazón despierta, y él y los ojos gozan.

 

 

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