Soneto XLV (45)

Los otros dos, ligero aire y fuego que purifica,
están ambos contigo, no importa donde yo esté;
El primero mi pensamiento, mi deseo el otro,
estos presentes-ausentes que sin cesar se deslizan.
.
Porque cuando tan urgidos elementos
van en tierna embajada de amor hacia a ti,
mi alma, hecha de cuatro, con solo dos
se ahoga hasta morir, oprimida y a mitad vacía;
.
Hasta que regresa el equilibrio de la vida
con aquellos inmediatos mensajeros,
que entonces regresan a decirme todo de ti,
de nuevo contándolo, solo para mí.
.
Yo escucho y sonrío; mas no por mucho,
porque los envío de nuevo, y sin equilibrio quedo.

Comentario:
Comienza con una argumentación que es continuación del soneto anterior:
…Los otros dos elementos que me forman, los que sí son ligeros, están contigo. Son el aire y el fuego: son mi pensamiento y mi deseo que te desea. La hermosa naturaleza de ambos es aparecer y desaparecer, estar y no-estar, como un parpadeo, no se dejan limitar por el espacio y el tiempo. Son instantáneos. Y cuando se van de mí hacia ti, quedo partido, escindido en mi existencia, oprimido, ahogado hasta morir. Pero como mis mensajeros vuelven de inmediato, me equilibro. Yo escucho y sonrío: escucho lo que vienen rápido a contarme de ti, y van de nuevo. Se cierra el anillo.
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2 respuestas a Soneto XLV (45)

  1. Francisco Gonzalez dijo:

    Aunque no soy conocedor de la narrativa poética, salvo las nociones aprendidas en el bachillerato, y posteriormente algún autor de esta, me atrevo a valorar este Soneto XLV como una pieza romántica inspirada sinceramente por su autor a partir de una estética impregnada de la belleza que solo inspira el corazón ……..

  2. Armando Aponte dijo:

    Apreciado Francisco, gracias por su comentario. El maestro, que parecía ser ‘capaz de todo’ cuando se trataba de profundizar en perfiles psicológicos, capaz de entrar en las máquinas del corazón y del cerebro que dominan cada sentimiento y pasión humanas, se desplaza a placer de lo que llamaríamos el ’sincero amor’ (es decir, cuando uno siente y cree estar ‘sinceramente’ enamorado) a los celos el odio la pura lujuria y así sin límites. Ese fue su gran capacidad.

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