Soneto XLI (41)

Esas lindas faltas que la libertad comete
cuando de tu corazón lejos estoy a veces,
tu belleza y tus años muy bien las explican
porque las tentaciones habitan adonde tú habitas.
.
Por gentil debes ser conquistado,
Por bello asaltado; y si una mujer se ofrece,
dime, ¿qué hijo de mujer la dejará ir
sin dejar que el disfrute triunfe?
.
¡Pobre de mí! Al menos guarda mi sitio
y reprocha a tu juventud callejera y a tu belleza,
que te obligan en su motín a un punto
en donde a una verdad de dos caras violas:
.
La de ella, porque tu belleza la tienta,
la tuya, porque conmigo es falsa tu belleza.

Comentario:
Continua el pleito, solo que ahora el traicionado intenta justificar los actos de traición del joven: ahora las faltas que la libertad comete son lindas, y es culpa de su juventud y belleza, no de él. Es un momento de justificación a toda costa que alguna calma psíquica debe prestar al que sufre. Más quejas vienen en el 43, que cierra este trío.
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