Soneto XVI (16)

Pero, ¿por qué no plantear por caminos
poderosos la guerra al sanguinario Tiempo?
¿Y te fortificas tú mismo en tu descenso
más que con mi plana rima, con sagrados medios?
.
Ahora que estás en el cenit de las horas felices
y tantos jardines vírgenes, sin cultivar,
con deseos virtuosos tolerarían tus flores vivas
con más agrado que tu retrato en duplicado.
.
Sean así las líneas de la vida reparadas por la vida,
las que ni la pluma del tiempo ni la de aprendiz, la mía,
ni en su valor íntimo ni en su encanto externo
pueden hacer que vivas en un ojo extraño.
.
La entrega de ti mismo te dará vida por siempre,
Y así quedaras trazado por tu propia maestría.

Comentario:
Este soneto forma uno en sentido con el XV. Ambos una sola meditación. Hay un ligero paso atrás, porque hay dudas sobre tomar otra estrategia de trascendencia, o continuar con la procreación como única posibilidad. Estamos en el penúltimo soneto del ciclo de procreación.
El poeta duda (juega a dudar, para pulsar la tensión de la secuencia) de la potencia de su verso para trascender. Quizás mejor buscar a la virgen que mencionamos hace 13 sonetos, ahora que:
…tantos jardines vírgenes, sin cultivar,
con deseos virtuosos tolerarían tus flores vivas
con más agrado que tu retrato en duplicado.
El maestro manipula la duda. 

 

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