Soneto XV (15)

Cuando considero cada cosa que crece
apegada a su perfección no más que un instante,
y que este escenario vasto solo monta espectáculos
para que cada estrella su secreta influencia comente;
.
Cuando percibo que el hombre como las plantas aumenta,
aplaudido y silbado por el mismísimo cielo: pronto inflado
en sus jóvenes fluidos y pronto de su altura rebajado.
Y veo cómo lejos de la memoria se van él y su brava seña,
.
Entonces, al pensar cuán inestable es esta estancia
más rica se muestra tu juventud ante mi vista,
que ve al pródigo tiempo debatir con la ruina
cómo trocar en noche oscura lo que fue juventud un día.
.
Así, por amor a ti y enfrentado al tiempo,
lo que Él robe de ti, como nuevo lo devuelvo.

Comentario:
El XV. Inmenso. Mientras la mano de la decadencia sobre todas las cosas vivas de la tierra se siente, el hombre, similar a las plantas, llega a esplender por un momento y luego cae, rebajado. Lejos se va de la memoria. Su viaje va hacia el olvido, hacia el bostezo. 
Sin embargo Horacio y su “He levantado un monumento más duradero que bronce” están aquí en el pareado final. Un monumento que no se dirige al olvido. Ese monumento no es de carne, sino es una abstracción construida con palabras. El pareado final, en donde el maestro se enfrenta al Tiempo como iguales:
Así, por amor a ti y enfrentado al tiempo,
lo que Él robe de ti, como nuevo lo devuelvo.
Lo retornará con palabras que, ellas, pueden ser eternas en manos de un poeta. En la segunda escena del segundo acto, Julieta dice a Romeo:
¿Qué hay en un nombre? Eso que llamamos rosa 
Con cualquier otro nombre nos llegaría igual de dulce.
Es cierto, pero la ironía es que, sin un nombre, sin el cual lo que llamamos rosa aroma igual, que ella no necesita para ser lo que es en vida, sin un nombre la rosa no trascendería, porque si algo no es nombrado entonces de algún modo (el más trascendente de los modos) no existe.
El Tiempo y la Ruina aquí están personalizados. Son fuerzas que discuten cómo trocar en noche oscura lo que es juventud hoy. Seguirá ocurriendo con estas y otras “fuerzas”. Y sigue ocurriendo en la vida “real”; queremos decir, no es una metáfora: es la realidad. El Tiempo y la Ruina son fuerzas reales.
Hay también referencias al enorme escenario que es el teatro del mundo: las estrellas desde su palco su secreta influencia comentan; la estancia, sin duda, muda todo el tiempo; la realidad que vemos es ilusoria; el Tiempo ni apura ni espera; la ruina física, se sabe, al final abraza a cada hombre que sobre la tierra ha pisado y pisará. Tan ilusorio es el mundo como los espectáculos de El Globo, de Londres. Es la realidad.

 

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