Soneto XIII (13)

¡Que tú seas tú mismo! Pero, cariño, así será
mientras tú en ti mismo sobre la tierra vivas;
Contra ese final debes prepararte
y entregar a otro tu grato semblante,
.
Porque así esa belleza que ahora rentas
no encontraría fin y entonces tu alma sería,
cuando la dulce prole herede la dulce forma,
de nuevo ella misma, aún después de tu partida.
.
¿Quién dejaría tan bello linaje decaer
cuando con honor puede sostenerla
contra la ráfaga del día de invierno 
y la ruinosa rabia del frío eterno?
.
¡Oh, ninguno más que un tonto! —Querido,
tú tuviste padre, pueda tu hijo decir lo mismo.

Comentario:
Este soneto abre en tono conversacional, como si fuese continuación de una discusión previa (…Que tú seas) En el anterior ya sentimos la inminencia del trabajo del tiempo, aquí hay desespero.
Por primera vez aparece una expresión de devoción directa y profunda por el amigo. Más personal. La ruina del futuro sobre la carne parece sentirse más que nunca antes, tal urgencia parece explicar la directa declaración de amor en las líneas 1 y 13 de este soneto. Es desespero del poeta por la inacción del amigo y la evidencia del sino de la carne.
El primero y el segundo cuartetos comienzan con una implicación filosófica fuerte, porque aquí se afirma que, sin carne, el alma pierde el asiento (esa belleza que ahora tú rentas no encontraría fin) ¿Cómo va tu alma a continuar en ti mismo cuando ya no estés sobre esta tierra? De aquí el desespero. La respuesta sigue en el hijo.
Se sabe del gusto isabelino por los números críticos, de modo que el hecho de que una expresión fuerte de amor aparezca en el verso 13 puede ser interpretada como visión de un futuro desafortunado, en este caso. En otras obras (como en el Sueño de una noche de verano) Shakespeare nos guía hasta finales de felicidad completa. No parece ser lo que se respira en este soneto 13.
Hay un viaje de exploración al fondo de la psique humana y su extraña forma de desear algo y luego saber procurárselo, a menudo muy inconsistente. Recordamos a Oscar Wilde, en El abanico de Lady Windermere:
«En el mundo solo hay dos tragedias: una es no conseguir lo que quieres, la otra es conseguirlo.»

 

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