Soneto IX (9)

¿Es por temor al llanto de una futura viuda
que tú te consumes a ti mismo en impar vida?
¡Ah! Si tu asunto queda al final sin salida,
es el mundo todo el que como esposa te lloraría.
.
Te lloraría el mundo como viuda, lamentando
que tú no dejaras detrás forma formada,
cuando cualquier mujer bien puede guardar
en los ojos del niño la forma del marido.
.
Mira, todo cuanto se malgasta solo cambia
de sitio, pero el mundo todavía lo disfruta.
Mas la belleza no, lo que no entregas aquí se acaba,
al dejarla sin uso su usuario la arruina.
.
No hay afecto hacia los otros en aquel pecho
en donde contra sí mismo tal violencia hace lecho.

Comentario:
Continúan los argumentos para detener el derroche. El asunto sigue pendiente, no te has procreado.
En el ciclo de procreación hay un mensaje: ofende a Natura quien, habiendo sido dotado no desarrolla su capacidad. En el caso que ocupa a nuestro maestro el amigo se niega por acción a pervivir a través de un hijo, hiere a la naturaleza.
El primer cuarteto:
¡Ah! Si tu asunto queda al final sin salida,
es el mundo todo el que como esposa te lloraría.
Se malgasta el dinero, pero no desaparece. Cambia de manos solo. No así la belleza, que decae si no se usa. 
Y el pareado final:
No hay afecto hacia los otros en aquel pecho 
en donde contra sí mismo tal violencia se asienta.
Immanuel Kant, unos doscientos años más tarde, al establecer sus Imperativos Categóricos afirma que si tú no te atiendes a ti como un fin en sí mismo, atentas contra la humanidad. Siendo esta una máxima universalizable para Kant, es decir, que puede ser adoptada por el prójimo sin perjuicio de tu posición (este ultimo aspecto: el prójimo, no parece interesar mucho a nuestro maestro en el contexto de los 154 sonetos).
No estamos afirmando que Kant tomó esta idea del maestro, sino que ambos se mueven en un arco de ideas que viene desde la antigüedad clásica. Se sabe que la primera traducción completa del teatro de Shakespeare apareció en Alemania en 1762. Era posible leerlo en inglés, por supuesto. Las representaciones eran “corregidas” para adaptarlas a las estrictas reglas del drama neo-clásico francés.
El asunto sigue pendiente.
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