Soneto XC (90)

Entonces ódiame ahora o nunca, cuando quieras,
mientras el resuelto mundo se fastidia de mis maneras;
Únete a la odiosa fortuna, hazme daño,
pero luego no aparezcas, cuando todo esté olvidado:
.
No vengas cuando de mi pecho escape la condena
por la espalda de la conquistada pena;
No siga a la noche nubosa una mañana lluviosa
que a lavar una presa ya tomada venga.
.
Si quieres dejarme, no me dejes al final,
cuando otros dolores hayan hecho su parte,
sino al primer asalto, así podre gustar
de entrada lo peor que la fortuna puede dar.
.
Entonces otros intentos de pena, que ahora penas
parecen, comparados con tu pérdida ya no lo serán.

Comentario:
Viene directo con un Entonces del 89. Continua el tono de despecho muy al tono del bolero latinoamericano, nacido en cantinas, peñas y burdeles, y el fino humor expresado en bellas imágenes: ódiame ya, únete a la Fortuna, hazme daño, no le llegues a la desgracia por la espalda, competencia de penas… En fin.  

 

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Soneto LXXXIX (89)

Di que por alguna falta me dejaste
y comentaré esa ofensa;
Di que soy cojo y enseguida cojearé.
Contra tus razones no adelanto defensa.
.
No puedes dañarme, amor, ni ser
la mitad de hostil contra mí, como yo
mismo conmigo lo soy; sé lo que quieres,
cancelo nuestro arreglo y me hago el extraño.
.
Más no pases por donde pasabas; en mi lengua
Tu amado y dulce nombre no reposará más,
no sea que, demasiado profano,
me equivoque y hable de nuestro viejo trato.
.
Por ti y contra mí prometo debate,
porque a aquel a quien odias, no abrazo.

Comentario:
Continúa el cómico pleito legal a favor del enemigo y en contra de sí mismo. Promete hacer el cojo e incluso dejar de abrazarse.
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Soneto LXXXVIII (88)

Cuando a concederme luz estés dispuesto
y bajo los ojos del desdén coloques mi merito,
a tu lado contra mí mismo combatiré
y aunque seas perjuro, tu virtud probaré.
.
A mi propia flaqueza estoy acostumbrado,
de modo que a tu favor puedo relatar una historia
que cuente cómo en fallas ocultas yo incurro;
Así tú, perdiéndome, ganas en gloria.
.
Con esto saldré ganador yo también,
pues, doblegando mis pensamientos de amor
las injurias que me aplico son para mí ventaja
doble, cuando sobre mí vences tú.
.
Tanto te pertenezco y tal es mi amor,
que por tu bien cargaré con todo lo que es error.

Comentario:
El maestro nos enseña cómo puedes, perdiendo, ganar dos veces, mientras tu enemigo solo gana una: conviértete en el abogado defensor de él y gana el pleito, claro. 

 

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Soneto LXXXVII (87)

¡Adiós! Demasiado valioso eres para mí,
y como suficiente ya conoces tu estima
carta de libertad te otorga tu valía,
pues han prescrito mis poderes sobre ti.
.
Porque, ¿cómo te retengo sino es con tu acuerdo?
¿Y para tal riqueza cuál es mi mérito?
Nada en mí explica don tan esplendido,
y así de propietario cambian mis derechos.
.
Te entregaste a mí sin conocer tu propio valor,
o yo, a quien te entregaste, no soy más que tu error;
De modo que ese gran don, que creció errado,
vuelva a casa ahora con juicio ajustado.
.
De este modo te tuve como un sueño mimado:
Mientras dormía, un rey; despierto, nada que ver.

Comentario:
Aburrido lenguaje legal elevado a poesía lírica.

 

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Soneto LXXXVI (86)

¿Fue la vela repleta de orgullo de su rima,
garantizada por lo bella-sin-mi de tu mejilla?
¿Fue su verso quien hundió mi pensamiento
convirtiendo el lugar de donde viene en desierto?
.
¿Fue su espíritu, al que espíritus enseñan
en tono no-mortal, quien me hirió de muerte?
No, ni él, ni los compinches que en la noche
le ayudan, espantaron mi verso;
.
Que ni él, ni el amigable fantasma
que de noche lo engaña con talento,
victoriosos de mi silencio se declaren;
Temeroso por ese lado no me siento.
.
Pero cuando con tu figura ellos llenan sus líneas,
sin tema me quedo, y flaquean mis versos.

Comentario:
Último de los esplendidos sonetos a los poetas rivales.
De nuevo G. R. Ledger nos comenta que la identidad de los rivales no ha podido ser establecida con certeza por tres razones: (a) La fecha y secuencia de escritura de los sonetos es desconocida. Nosotros imaginamos que no fueron escritos en estricta secuencia porque en general los procesos creativos no funcionan así, pero no hay evidencia de nada en este caso, (b) La identidad del joven a quien se dirigen es desconocida y (c) Los sonetos supuestamente escritos por los rivales desaparecieron.
Sin embargo, la mención a asesores que se elevan por encima de lo mortal apunta a George Chapman, primer traductor de la Ilíada, trabajo muy elogiado en inmortal soneto por John Keats. Resulta que Chapman relató cómo Homero mismo le visitó en un sueño y le contó cosas.
En este como en muchos otros sonetos se siente en la lectura que la actitud del maestro hacia sus propios versos es divertidamente irónica y burlona: de pronto se hunde en la humildad de sus pobres líneas y enseguida es superior a la eternidad y viceversa. En este el cierre es particularmente cómico porque, aunque temeroso por ese lado no se siente, las piernas le flaquean.
Desde siempre se sabe: el humor es marca de cultura e inteligencia, y condición para una mente abierta porque ¿cómo abres tu mente si te crees demasiado en serio tus propias ideas? Montaigne sugería que no hay verdad tan cierta que, en algún otro sitio, no pueda parecer falsa, y, al contrario. Además, el humor es imprescindible en el amor y estos 154 sonetos tratan del poderoso bebé que los antiguos griegos llamaron Eros.

 

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Soneto LXXXV (85)

Mi musa atada está en sus maneras,
mientras tu poeta te alaba y se compila con riqueza;
Él preserva tu carácter con preciosas frases,
con pluma de oro cincelada por las musas.
.
Pienso buenos pensamientos, ellos mejores palabras;
Y como uno que carece de letras exclamo: —Amen,
a cuanto himno de pulida forma
produce ese espíritu y su pluma refinada.
.
Leyendo sus versos, digo: —Es así, es verdad.
Y al halago más alto, algo más alto añado,
pero en mi pensamiento, cuyo amor por ti
aunque detrás de las palabras, siempre va primero.
.
Entonces a otros, por su aliento en las palabras, respeta;
A mí por mis mudos pensamientos, que saben lo cierto.

Comentario: 
Este soneto está pleno de un fino e irónico humor. Además, aquí hay contenidas complejas referencias bíblicas (ver G. R. Ledger)
Benjamin “Ben” Jonson (11 June 1572 – c. 18 August 1637)
Benjamin “Ben” Jonson fue un escritor con sólida formación clásica, de mucha lectura y amante de la controversia. Un hombre del renacimiento inglés de enorme influencia intelectual en las eras Jacobina y Carolina (1603-1642). Produjo excelentes comedias y poesía lírica y epigramática, también actuó no con mucho éxito en diversas obras de teatro.
Tempranamente escribió algunas tragedias desaparecidas hoy. Por la obra La Isla de los perros, escrita a cuatro manos con Thomas Nashe, fue llamado a interrogatorio y él y algunos de los actores fueron detenidos en prisión por la reina. El año siguiente de nuevo preso por asesinar a Gabriel Spenser, un conocido actor de la época. Al parecer era asiduo a duelos, bares, peleas callejeras y tan mal portado como el querido Kit Marlowe. En Flanders participó como soldado voluntario en batallas de guerra. 
Ben reclamó pertenecer, por la línea de su abuelo paterno, a los Johnston de Annandale, antigua familia de las costas de Escocia. Una genealogía confirmada por los tres husos del escudo de armas de la familia. Su padre (pastor protestante) murió dos meses antes del nacimiento de Ben y su madre casó dos años más tarde con un maestro albañil. Jonson tenía un origen aristocrático con antigüedad acumulada. Estudió en Westminster School, en donde fue alumno y luego muy cercano amigo de William Camden, experto en la antigüedad clásica, topógrafo y oficial de armas de la corona.
Jonson, sin duda alguna, era uno de los hombres con quien Shakespeare discutía en la Mermaid Tavern, en donde nuestro poeta se enfrentada con un grupo de hombres al perecer mejor formados académicamente y con sólidos conocimientos de griego y latín.
Para la posteridad quedó la imagen de un Jonson representando el arte o la perfección en el estudio del oficio, y de un Shakespeare, representando al creador y genio natural, salvaje. En algún modo, la tragedia de Jonson fue, si tales genios ocurren una vez cada cien años, haber nacido en el mismo siglo de Shakespeare. John Dryden comparaba a Shakespeare con Homero y a Jonson con Virgilio, el primero representando la creatividad natural, no sujeta a reglas, excepto las del público para quien escribía, y el segundo al pulido artista que conoce su trabajo, erudito y disciplinado clasicista.
 En su poema dedicado a la memoria de Shakespeare, Jonson escribe:
Yet must I not give Nature all: Thy Art,
My gentle Shakespeare, must enjoy a part.
Mas a Natura no entrego todo [el crédito]: Tu arte,
mi gentil Shakespeare, participó con su parte.
Jonson se divertía con la reciente nobleza y escudo de armas de Shakespeare. En su obra Every man out of his humour, parodiando el reciente Non sanz droict (No sin derechos) del escudo de Will, puso en boca de Sogliardo: Not without Mustard (No sin Mostaza) que convenientemente rimaba. Se sabe que esta obra fue producida por la compañía de Shakespeare y que él mismo actuó en ella.
Más información en Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Ben_Jonson 
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Soneto LXXXIV (84)

¿Quién dice más? ¿Qué puede decir más
que este elogio: —solo tú eres tú?
¿Tras cuál confinado muro está
la tienda cuya muestra sea tu igual?
.
Flaca pena habita la condenada pluma
que a su tema no preste algo de gloria;
Pero aquel que escribe sobre ti, si puede
decir que tú eres tú, eleva su historia.
.
Que copie lo que ya en ti está escrito
sin empeorar lo que Natura dejó claro,
y ese igual concederá fama a ese ingenio,
haciendo su estilo brillar por siempre.
.
Tú a tus benditas bellezas dañas
Al ser objeto de halagos que a tus halagos dañan.

 

Comentario:
Le brevedad aumenta el alcance. Menos, es más. Natura lo dejó claro.

 

 

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Soneto LXXXIII (83)

Nunca vi que necesitaras pintura
y por eso tu belleza nunca pinté;
Encontré, o creí encontrar, que excedías
el intento estéril de la musa,
.
Y por eso me dormí en tu historia
de modo que tú mismo, tu presencia,
muestre cómo una pluma moderna se queda corta
hablando de valor en donde el valor crece solo.
.
Este silencio que a mi pecado imputas
Mostrará mejor mi gloria sin hablar,
Porque no daño tu belleza siendo mudo
Mientras otros dándole vida la llevan a la tumba.
.
Viven más vidas en uno de tus lindos ojos
Que las que tus dos poetas legan en sus elogios.

Comentario: 
Aquí hay un dato relevante: o son dos los poetas rivales, o en la palabra <ambos> el maestro se cuenta él mismo, en cuyo caso solo habría un rival. Preferimos pensar en dos o mas rivales. 

 La Musa de la Poesia en el Cristopher Marlowe Memorial in Canterbury

 

 

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Soneto LXXXII (82)

Concedo que no estas casado con mi musa
y que por tanto puedes ojear sin ofensa
las dedicadas palabras que los autores usan
y consagran en cada libro, a su preferido tema.
.
Pleno eres en encanto, conocimiento y tono
y tu valor excede el límite de mi elogio,
por ello fuerza es que busques un nuevo arte,
una estampa fecunda de tiempos mejores.
.
Hazlo así, cariño; mas, cuando hayan encontrado
cuánto presta la retórica, sus toques forzados,
entonces tu belleza será comprendida en simples
palabras, como las mías, que verdades contaron.
.
Su vulgar pintura podrá tener mejor uso
donde mejillas necesiten sangre, en ti es abuso.

Comentario 82:
Combate con los poetas rivales.

Primera edición de Los Ensayos de Montaigne en Inglaterra, por John Florio 1603
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Soneto LXXXI (81)

O para escribir tu epitafio llego yo vivo
o sobrevives tú mi corrupción sobre esta tierra;
De este mundo no robará tu imagen el olvido
aunque de mí cada parte se desvanezca.
.
Desde aquí verá vida inmortal tu nombre
aunque yo, ido, para el mundo muera;
A mí me ofrecerá una fosa vulgar la tierra,
tú descansarás a la vista de los hombres.
.
Tu monumento será mi gentil verso
que leerán ojos que aún no han nacido,
Y lenguas que serán repetirán tu ser
cuando todo lo que respira hoy se haya ido.
.
Tú vivirás, —tal virtud tiene mi pluma, donde
el aliento más alienta, en la boca de los hombres.

Comentario:
G. R. Ledger nos comenta que este soneto interrumpe la secuencia de los poetas rivales, y que pertenece a la serie de sonetos de decadencia que están marcados por números de destino, siendo 81 igual a nueve al cuadrado. Demasiado importante para el maestro para no estar en donde debe estar, e interrumpir lo que sea. También que por su tono se emparenta con el 18 (inverso de 81) y que 81 es cuatro veintenas más uno, que sugiere mucho: extrema vejez.
En todo caso, aquí queda clara la superioridad de nuestro poeta sobre los rivales.
Este soneto mira fuerte al futuro: la muerte o su ausencia (la inmortalidad) La palabra shall aparece 7 veces. Hay otros dos hermosos juegos de lenguaje aquí:
(a) La yuxtaposición permanente de yo-tú, tuyo-mío, tu-mí, tuyo-de otros, mío-de otros, dando un ritmo y simetría psíquica oculto que parece venir de los dioses, y
(b) El ojo de la psique también se asombra con la alternancia permanente de vida-muerte, vida-epitafio, pervivir-deterioro, memoria-olvido, aquí-ido, tumba-estar a la vista, monumento-no nacido, no ser aun-ser, respiran hoy-mañana no estarán. Solo en el pareado final predomina la vida.
Ledger no sugiere que fuera un trabajo consciente, no hay nada ingenuo acá, sino que el inconsciente de Freud intervino como suele hacerlo, por encima del consciente, y puso en su lugar todo esto. El sin-sentido del inconsciente trajo el sentido profundo del poeta a la luz. El creador en general se percata (si es que se percata) a posteriori de la densidad y complejidad de lo que ha ocurrido.

 

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